El avión que no despegó

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

Matias Vallés

El piloto que posó su avión inutilizado sobre el río Hudson, consiguiendo que el pasaje saliera de la aventura ileso, le había comentado poco antes a su esposa que la mayoría de profesionales de la aviación no vivían una experiencia crítica durante toda su carrera. A un año del accidente de Spanair con 154 muertos —aquí el aparato se precipitó sobre un riachuelo—, la reflexión del comandante estadounidense compendia el espíritu de las profesiones que se desarrollan entre la vida y la muerte, cómo estar preparado para algo que nunca va a ocurrir. En las palabras del ejemplar informe de la comisión de investigación del accidente, «los pilotos no proporcionan una defensa suficiente contra los errores». Peor aún, están envueltos de un despliegue tecnológico tan apabullante que les convence de que su papel es redundante. No se resignan al papel de meros verificadores previsto en los protocolos, y los factores enunciados convergen excepcionalmente en la tragedia de Barajas.
Las personas sin religión se privan del consuelo de culpar a Dios de las catástrofes que les afectan. Es así como el error humano —«las evidentes limitaciones humanas» descritas por la comisión— conduce al horror humano. Antes de estrellarse, los pilotos habían tomado una precaución de meticulosidad extrema, ante una medición de temperatura dudosa. A continuación, pasan con excesiva premura sobre la lista de parámetros del vuelo, con lo cual las alas se quedan sin configurar. Para que el desenlace demuestre nuestra esclavitud absoluta del azar, en la revisión previa se desconectó la alarma que pudo salvarles la vida.
Obsesión con lo adjetivo y descuido en lo primordial, no se le puede exigir congruencia absoluta al ser humano. El informe técnico destaca en cambio por su coherencia, pero 154 muertos después. Volamos como los hombres primitivos, pero con la diferencia de que confiamos más en nuestras máquinas que en nuestros cerebros. Spanair año uno también demuestra que un exceso de comprobaciones de seguridad daña la seguridad, ese ambiguo concepto que sólo se mide por sus fallos.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

últimos vídeos en levante-emv.com

  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
  CONÓZCANOS:  Contacte |  Atención al lector (edición impresa) |  CONÓZCANOS |  LOCALIZACIÓN |  CLUB DIARIO LEVANTE |  POLITICA MEDIOAMBIENTAL     PUBLICIDAD:  TARIFAS  
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad