Aquí hacemos fiesta de todo. Un día unos cuantos se enredan a tomatazos para divertirse y termina en tradición. La Tomatina convoca cada vez a más gente y se ve por el internet, por la tele y en los periódicos del mundo. Una ocurrencia acaba, como ven, en una expresión mundial del folclore. Así hay doscientas: patos, cabras, cohetes borrachos…. Lo que ocurre es que unas tienen gracia y otras, no. En Benifaió a algunos clavarios les ha dado por tirar cañas y hierbajos y ensuciar instalaciones con barro y sandías y amedrentar a los alcaldes. De aquí a unos años los cenutrios lo considerarán tradición y en una década andará todo el mundo atemorizado. El «cafrismo» también se cuela en los pliegues de la fiesta. Lo veíamos en les Fogueres de Xàbia donde les han salido gratis las barbaridades a los quintos. A los de Benifaió, por lo menos, les han metido el miedo en el cuerpo.