La retranca gallega del Sr. Rajoy se está pasando con un buen político.El presidente del Gobierno no es culpable de nada de lo que están diciendo los compañeros del Sr. Rajoy. En todo caso, la culpa es suya por no dejarlos, si es tan puro. De cualquier modo, hay que ser comprensivo, pues la carga es mucha. Cuando parecía resuelto el caso de Valencia, la situación es otra, por que la decisión de la Justicia no ha hecho más que dejar con el culo al aire al Sr. presidente —aún— de la Generalitat Valenciana, dado que todo lo sucedido, no ha modificado el hecho claro de que mintió al decir que había pagado sus trajes, ya que la sentencia ha hecho caso omiso de su declaración y confirma el hecho, al obviarlo.
Pero con todo, repito, es mucha la carga que está pesando sobre los hombros del muy ilustre presidente del PP, que no sabe a dónde mirar para ver limpieza. Con ello ha perdido el norte pues los comentarios que ha hecho últimamente, son indecorosos para un político.
Es insultante que afirme que es el Gobierno el que ha realizado investigaciones contra el PP, cuando tenemos a mano el Gobierno de Madrid, metido hasta el cuello en el lío del espionaje y contraespionaje contra miembros de su propio partido. Un poco de mesura y estilo, Sr. Rajoy, métase en casa y ponga orden o será acusado de no haber sabido qué hacer,, lo cual está bastante mal, para un buen registrador de la propiedad. Métase en su casa política y ponga orden porque cada día amanece con una nueva carga. Pero ello, no debe dar pie a que Vd. cargue contínuamente contra el presidente del Gobierno con falsas acusaciones. Trate de tranquilizarse y no convierta la política de este país llamado España en un corral de disputas sin nombre. Aclare Vd. mismo cómo está su patio primero. Y con ello, ponga en orden a su gente, entiendo que uno de ellos es el Sr. presidente de l a CEOE. Tras su boutade anterior, ahora aparece en prensa que él, ha recibido últimamente la bonita suma de más de 8.000.000 millones de euros, beneficio de sus acciones en la empresa que preside. No creemos que esto le haya podido hacer pensar que los asalariados alcanzan cantidades semejantes, dada su actitud y postura en las negociaciones que acaban de romperse. No parece normal su postura ante los asalariados que lo que mas temen es perder su puesto de trabajo como único medio de seguir viviendo.
Esta es la triste suma del estado anímico y social de gran parte de la sociedad española, que parecía haber entrado hace algunos años en un momento mejor pero que sigue equivocada y triste.