Me he acordado del banco aquel de Terra Mítica que llegó a costar 1.000 euros, o por mejor decir, llegó a rezar en las facturas falsas que iban y venían como que costaba ese dineral. De los que han ido por allí nadie ha encontrado ninguno así tan especial como para costar tanto dinero. Me he acordado de aquello porque se está viendo ahora que en el Palma Arena, que se construyó a toda prisa para el último evento que pagó el ex presidente Jaume Matas, pasó lo mismo que en Terra Mítica con las prisas para que Zaplana lo inaugurara. El símbolo del despilfarro en el velódromo es una lona que en la vorágine de la construcción y de la avaricia y del enjuague pasó de 600.000 euros a 1,8 millones. ¿Le advertiría Zaplana de esos problemas a Matas en aquella cena de Ibiza con Pedro Pérez y señoras que pagó Florentino Pérez en el restaurante —una Michelín— Tristán de Ibiza?