Si ha recibido mensajes por correo electrónico o alguien le ha avisado de que Marte resplandecerá hoy tanto como la Luna llena, no se lo crea. En las últimas horas ha crecido en todo el mundo la avalancha de avisos que nos invitan a observar el cielo la próxima medianoche porque supuestamente, a esa hora, Marte brillará tanto y se hará tan grande como si fuese una segunda Luna. La mayoría de esos mensajes ha partido de un error que se generó en el año 2003, pero también ha circulado en las últimas horas la falsa noticia de que el fenómeno forma parte de las predicciones de un códice de los Mayas. Pero nada de eso es verdad: Marte, como ayer, seguirá perdido esta noche en el firmamento y mantendrá el apagado brillo que le confiere su lejana posición actual en el espacio. Si quiere echar una ojeada al cielo nocturno, primero puede observar la Luna creciente tras la puesta de sol. Después, a medianoche, mire hacia el sur-sureste y descubrirá un gran lucero que brilla más que cualquier estrella: no es Marte, sino Júpiter, que está en sus momentos más favorables para observarlo, aunque, desde luego, no se puede comparar a la Luna.
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