Los océanos tienen un papel fundamental en el ciclo del carbono en todo el planeta. Por ello, conocer su funcionamiento es clave para mejorar los modelos de predicción del sistema climático ante el nuevo escenario del calentamiento global. Los océanos intercambian carbono con la atmósfera y absorben una parte importante del dióxido de carbono (CO2) generado por las actividades humanas, que es almacenado, sobre todo, en las capas de agua más profundas (50 veces más que en la atmósfera). ¿Qué mecanismos tienen para intercambiar CO2? Dos son los motores: la bomba física, es decir, la circulación de las masas oceánicas, y la bomba biológica, el transporte de carbono a través de los ecosistemas biológicos. Ésta está controlada por los ciclos de nutrientes, como el silicio y el hierro. Los científicos estudian la capacidad de captación de CO2 de los océanos porque el aumento de este gas de efecto invernadero en la atmósfera implica el incremento en las aguas marinas, que tenderán a acidificarse y perjudicar ecosistemas, especialmente, los más frágiles como es el caso de los corales.
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