El final de las vacaciones ha devuelto a la realidad a todo el mundo (la crisis persiste, el paro aumenta) y nos ha retornado a un Gobierno que parece gastado y sin rumbo. Prueba de ello es lo sucedido en dos culebrones con los que nos ha amenizado el verano: la subida de impuestos y el pago de 420 euros a los parados que han agotado la prestación.
En el primer caso, tras enviar a José Blanco de globo sonda (con amenazas de subida a las rentas altas, entendidas como superiores a 50.000/60.000 euros brutos), Zapatero no concreta y sólo aplica aumentos a las rentas del capital (y es que el PSOE tiene bastantes votantes que ingresan más de los citados 50.000 euros). Tampoco se va al fondo del asunto: si se quería quedar bien con el electorado y castigar a las rentas altas, ¿por qué no entrar en las SICAVs, esos instrumentos financieros para grandes patrimonios que sólo tributan el 1%? Porque evitamos que las grandes fortunas (440.000 «ricos» españoles tienen parte de su dinero en SICAVs) se fuguen a paraísos fiscales, como afirmó sin empacho la ministra Salgado.
La segunda cuestión manifiesta los condicionantes del gobierno para sacarnos de la crisis: la «obsesión» de Zapatero para que los sindicatos no convoquen una huelga general y su exigua mayoría parlamentaria. Al final, sindicatos y partidos minoritarios han obligado a rectificar la propuesta de otorgar el subsidio a parados sin prestación con validez desde 1 de agosto… a retroactividad desde 1 de enero. Se gana paz social y apoyo para los Presupuestos, pero a costa de los contribuyentes y de alejarse de los votantes moderados (los que oscilan entre PP y PSOE, los que votan a CiU y PNV), un mal augurio si quiere vencer a un Rajoy que no ve necesario hacer nada para que el Gobierno caiga por sí solo.
Cómo lo ven. Le Monde retrata el doble juego occidental, a raíz de los fastos de Mouammar Gadafi para celebrar sus 40 años en el poder en Libia. Y es que, aunque ningún alto mandatario busca aparecer a su lado (por eso enviaron a cargos de segunda o tercera fila): Italia quiere construir refinerías y autopistas en su ex colonia, Gran Bretaña suspira por el petróleo libio, Francia quiere vender aviones y centrales nucleares a Trípoli… y Suiza aspira a que los petrodólares retirados por Gadafi vuelvan a sus bancos. The Politico da cuenta de las dudas estadounidenses sobre qué hacer en Afganistán, ocho años después de la invasión. Mientras algún columnista Republicano (como George Will) aboga por una retirada de tropas, el responsable militar en la zona, Stanley McChrystal, opina que el éxito es «alcanzable», aunque es indispensable un cambio de estrategia (más allá del combate contra los talibanes).
Cómo nos ven. Financial Times se mostraba escéptico ante las consecuencias de una subida de impuestos sobre las rentas del capital, anunciada por Zapatero. Aunque el presidente se comprometió a reducir el déficit en 2012 (para 2009 se prevé un desfase del 10% del PIB), economistas independientes dudan que pueda lograrlo, con un paro del 18% y un decrecimiento superior al 4% este año. La recuperación será más tarde que en Europa, señalaba Citigroup. A falta de un mes para que se conozca la ciudad que organizará los Juegos Olímpicos de 2016, The Wall Street Journal apuesta por una disputa entre Chicago y Río de Janeiro, mientras descarta a Tokio y a… Madrid. La razón es que al COI le interesaría la rotación de continentes (y Pekín 2008 y Londres 2012 quedan demasiado cerca de las capitales nipona y española). A favor de Chicago contaría el apoyo de Barack Obama y, de Río, el del emergente Lula de Silva, junto a que Sudamérica nunca ha albergado unos Juegos. Veremos.
Qué se cuece. elmundo.es informa que el portal de videos YouTube pretende aumentar sus ingresos por medio del alquiler de películas. Para ello, se halla en conversaciones con estudios de Hollywood (como Warner y Sony), con los que ya tiene acuerdos para difundir films de archivo y programas de TV. En principio, se haría pagar a los usuarios (por primera de vez, desde el nacimiento de este sitio) unos 3.99 euros por película, lo que ayudaría a sufragar el costoso funcionamiento del portal (356 millones de euros anuales). Jim Romenesko informa que la facultad de Comunicación de la Universidad DePaul, en EE UU, se ha convertido en el primer centro universitario en impartir cursos sobre la red social Twitter. Según el creador del curso, Craig Kanalley, se trata de enseñar a los estudiantes a moverse en el desorden de la Web. Por ejemplo, ante sucesos de última hora, deberían saber evaluar y verificar la autenticidad de los tweets enviados por los periodistas ciudadanos.