Objetivamente, el retraso de España en salir de la crisis sería un adelanto de Rajoy hacia Moncloa. En el fondo hay sólo dos clases de políticos, los que confían en ellos mismos y los que confían en el paso del tiempo. Cada uno tiene sus peligros, y los híbridos son muy duraderos, caso de Franco. Zapatero confía en sí mismo muchísimo, y Rajoy, no menos en el paso del tiempo. A ambos les ha ido bien por ahora en su respectiva confianza. El principal efecto de que las cosas y las personas sean así es la dificultad de un gran acuerdo para la recuperación. Si se alcanzara, y funcionase, de modo tal que la recuperación fuera visible y tocable en 2011, es fácil que Zapatero ganara otra vez. Semejante ejercicio de patriotismo está fuera de la condición humana, y no se le puede pedir a Rajoy. La única posibilidad es que, dada su fe monoteísta en Cronos, confíe en que no funcione.