En el inicio de un nuevo curso escolar, marcado este año por las precauciones ante la epidemia de gripe A, luces y sombras vuelven a hacerse presentes en las aulas que acogerán hoy a unos 448.000 estudiantes de infantil y primaria en la Comunitat Valenciana. Cincuenta colegios nuevos o remodelados entran en servicio como resultado del amplio programa de inversiones de la Generalitat, pero aún son 22.000 estudiantes los que habrán de iniciar las clases en aulas prefabricadas, los criticados barracones. Son muestra de que se hacen obras, pero también de retrasos en los trabajos, de una gestión manifiestamente mejorable y de que hay algunos, los llamados «crónicos», que debían haber desaparecido hace lustros.
La estadística del nuevo curso arroja un dato que implica cambio, transformación: La Formación Profesional ve incrementados sus alumnos en un 7% y supera a los de Bachillerato. Es señal de oferta docente novedosa, y también de tiempos de crisis en los que se busca una salida laboral rápida y eficaz.
En cuanto a los padres y profesores, además de la calidad docente preocupa este año la gripe A. Según los directores de centros, no han recibido instrucciones para reducir los riesgos, y además cada colegio tendrá que sufragar los materiales que utilice para evitar la llegada del virus: jabones, pañuelos, etc., corren por cuenta de sus escasos fondos. El curso empieza, por tanto, con conflicto.