Dicen que si a los números se les tortura, confiesan lo que queremos, pero en la Comunitat se está llegando al límite. Con una tasa de paro superior a la media española y a la mayoría de autonomías, un 11% menos de la media del PIB, un índice de empresas quebradas un 20% superior, y un Valor Añadido Bruto en caída, no es posible seguir jugando a que nuestra Comunidad es el paraíso.
Lamentablemente, detrás de estos datos macroeconómicos acechan los datos sociales: ocupamos los últimos lugares en cuanto a salud, atención a la dependencia, y en educación, somos de los primeros en aumento de personas desempleadas, en desaparición de empresas: definitivamente, no estamos en el paraíso.
Esta pésima situación económica y social no es sólo producto de las repercusiones de la crisis mundial. Si fuera así, nuestro entorno sufriría los mismos problemas y con la misma intensidad. El hecho diferencial se deriva de nuestro inadecuado modelo productivo, más orientado a la especulación inmobiliaria y al despilfarro que a la calidad y fortaleza de nuestra industria y nuestros servicios.
Por ello, en UGT-PV hemos apostado por el cambio de modelo productivo y social, mediante la innovación y la calidad, como alternativa para conseguir empleo sostenible y de mayor calidad, y sobre esta necesidad vamos a reflexionar en la Escola d´Estiu que se iniciará mañana 9 de septiembre.
Durante tres días, hablaremos con expertos, empresarios, profesores universitarios y responsables políticos sobre cómo se puede abordar la continua caída de ingresos y empleos en el turismo, un sector que ha sido uno de los motores más potentes de nuestra economía y donde una apuesta por un medio ambiente sostenible, una mayor cualificación de los empleos y la continua mejora de las infraestructuras hoteleras y de ocio es ineludible.
Ineludible es asimismo reorientar parte de la industria hacia nuevos sectores productivos, como las energías renovables, la rehabilitación de viviendas para hacerlas accesibles y energéticamente sostenibles, la apuesta por la biotecnología, especialmente en alimentación, de la que tanto sabemos como consumidores y que tan poco cuidamos como productores, o la generación de nuevos materiales textiles, cerámicos o metálicos, por poner algunos ejemplos.
Para ello, contamos con la potencia investigadora de universidades, institutos científicos y centros tecnológicos, con industrias punteras, que las tenemos, y con la calidad de nuestros profesionales, bien valorada aunque quizá no bien utilizada. ¿Puede que su coordinación sea nuestro reto?
Además, hemos de saber trasformarnos en una sociedad que cuida a sus ciudadanos, con la aplicación de nuevos materiales e instrumentos adaptados a las necesidades particulares de cada individuo, una apuesta que debe beneficiar a dependientes, cuidadores y sociedad en general mediante la creación de nuevos empleos cualificados.
El verano se acaba, y no podemos iniciar este nuevo curso sin que la Comunitat siente las bases para una transformación del modelo productivo y social que haga innecesario considerar los nuevos números como enemigos a los que hay que torturar y distorsionar.
Las administraciones públicas, con el Consell al frente, los empresarios y emprendedores, el Sistema Valenciano de Ciencia e Innovación, etc., contarán con todo el apoyo de UGT para cambiar el modelo productivo y social valenciano, seguir generando riqueza de forma sostenible y que ésta contribuya a mejorar nuestro estado de bienestar. Y esto sólo será posible si se respetan los derechos laborales y se aumentan las prestaciones sociales.