Permitidme deciros que ésta es mi opinión personal y que responde, como siempre así he querido, en coherencia con mis pensamientos. Sospecho que si esa coherencia fuera la guía general del comportamiento social y político sería compartida por muchos.
Estoy en contra de la celebración de la Formula 1 mientras las partidas económicas para Educación, Sanidad, Justicia, o la Ley de la Dependencia, se enfrentan a la ruina moral y económica más absoluta, mientras la carrera condicione el planeamiento urbanístico de la zona en detrimento de colegios, jardines y comunicaciones, hipotecando así la caliadd de vida de los valencianos. Su patrón, Bernie Ecclestone ha declarado su preferencia por los regimenes totalitarios frente a las democracias y ensalza la personalidad de dirigentes como Hitler que «consiguió que las cosas funcionasen». El mandamás de la Formula 1 cree que la democracia «no ha hecho muchas cosas buenas para muchos países». Y con este personaje nuestros representantes beben, comen y gastan nuestro dinero.
Estoy en contra de la celebración de la Copa América mientras Valencia sea la ciudad española en la que mas rápido crece el desempleo registrado, la deuda pública de la Generalitat supone el 12,5 por ciento de Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Valenciana y la renta per capita media de los ciudadanos valencianos está entre las más bajas de España. Y al mismo tiempo que 20 millonarios corren con sus bólidos, la gente del pueblo, los que pagan, se aglomeran a los lejos, detenidos por las medidas de seguridad, para escuchar los ecos del circo. Las infraestructuras, la calidad y la investigación de los servicios educativos están ahí los últimos en una carrera de futuro.
Estoy en contra de las visitas del Papa de la Iglesia Católica, Ratzinger, niño de las juventudes hitlerianas, soldado de la Wehrmach al final de la Segunda Guerra Mundial, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera del Santo Oficio y de la Inquisición, y al fin Benedicto XVI, mientras faltan camas en los hospitales, personal sanitario, no se construyen Centros de Salud y las salas de urgencias presentan un aspecto lamentable. Según dicen para que este señor se paseara por la ciudad nos costó más de 60 millones de euros.
La Volvo Ocean Race, el master golf Castellon-Costa Azhar…en fin la deuda acumulada por la Generalitat en lo que a política de grandes eventos parece ser de aproximadamente 2.000.000.000 de euros. Dinero nuestro. Pero, amigos, tengo serios problemas. Primero que hay pocos que digan alto, fuerte y claro: ¡No! Segundo que sus responsables son apoyados mayoritariamente por los que sufren las consecuencias de esta política. Todo ello me conduce a estar en contra de tener que estar en contra.