El alcalde de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll, se somete hoy a la moción de censura planteada el pasado día 10 de septiembre por los doce concejales socialistas —entre los que figura la madre de Leire Pajín, Maite Iraola— y el tránsfuga popular José Bañuls. Agustín Navarro ocupará la plaza de Fenoll al frente de la alcaldía, en una operación casi calcada a la de 1991, cuando Eduardo Zaplana fue investido alcalde de Benidorm con el apoyo de la tránsfuga Maruja Sánchez. En esta ocasión, sin embargo, el arco del transfuguismo se ha ampliado y ha cubierto un espectro numérico abundante. En realidad, son trece los tránsfugas de Benidorm. Doce concejales del PSOE han abandonado el Partido Socialista en una peripecia insólita en el mapa político español pero reteniendo sus actas, lo que les hace cómplices de los incumplimientos éticos del Pacto Antitransfuguismo. Ni el PSOE ni el PSPV les han reclamado que devuelvan las actas de concejales y que corra la lista municipal, lo que significaría un ejercicio de higiene política y abundaría en la legitimidad del «contrato político» con la formación política bajo la cual se presentan a las elecciones los candidatos municipales, autonómicos o nacionales. A los partidos, sin embargo, les es más fácil mirar hacia otro lado y revestir este tipo de operación con una retórica cuidada de cara a sus electorados. En los dos años transcurridos desde las elecciones municipales, el PP ha sido reprobado en dieciséis municipios españoles por apoyarse en los tránsfugas y el PSOE en diez.