Los valencianos tenemos la gran suerte de ser del Mediterráneo, por su clima y por la alimentación que nos proporciona las tierras de esta zona. Y, es que realmente los que tenemos la suerte de haber nacido o de vivir en la zona costera del Mediterráneo, en muchas ocasiones no sabemos valorar la fortuna que supone lo que tenemos aquí además de la luz, el vino y el sabor amargo que canta Serrat en esa maravillosa canción de «Nací en el Mediterráneo».
Pero, también tenemos que ser conscientes de que ese mar existe porque unas ramblas, arroyos, ríos y barrancos, bajan las aguas de los montes hasta su costa. Y, uno de esos ríos más significativo lo tenemos los valencianos como es el Xúquer o Júcar, sobre el que estos días el diario Levante-EMV ha estado publicando una serie de artículos muy documentados e ilustrados sobre el discurrir de su alto y medio cauce, escritos por José Sierra.
Gran parte del tramo valenciano del Júcar transcurre encajonado en el áspero macizo del Caroig, que le cierra el paso a la llanura litoral, formada precisamente por los arrastres y depósitos transportados desde el interior por el ímpetu de sus aguas. Los numerosos barrancos, que en ese tramo vierten sus aguas al Júcar, son el origen de las terribles crecidas otoñales del río. Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que la comarca de la Ribera es obra del Júcar y de sus 69 afluentes de caudal perenne, y los ciento y pico barrancos y ramblas que a él vierten, y que a lo largo de siglos, con sus transportes y sus depósitos han ido formando la llanura de la Ribera.
Por otra parte, este río aquí en la ciudad de Valencia, permanecía, hasta hace unos pocos años, un poco desapercibido, dado que el Turia es el río de la ciudad y de las huertas de su entorno. Ahora, que bebemos de sus aguas gracias al trasvase Júcar-Turia y, a los libros, trabajos y artículos que se han ido publicando (como al que antes me he referido) reflejando su importancia en el desarrollo agrario de las comarcas de la Ribera – desarrollo que ha permitido generar unos polos industriales y de servicios bien arraigados y establecidos en todos los municipios de esa comarca- así como del establecimiento de Hidroeléctrica Española en la zona con todo lo que ello significa para la vida moderna.
Y, aunque aún así algunos ciudadanos todavía no se hayan percatado de los beneficios de Júcar, sí que han oído o leído en los diversos medios de comunicación, las polémicas surgidas en torno al proyectado trasvase Júcar-Vinalopó dirigido a suministro de agua para las tierras alicantinas de alto y medio Vinalopó. Pero, hablar de este tema nos llevaría a un artículo en exclusiva.
Y, hoy simplemente queríamos destacar lo mucho que le debemos los valencianos al Júcar, además de expresar la satisfacción personal de haber nacido en Tous a unos escasos metros de ese maravilloso río y agradecerle todo lo que le debo ya que en sus aguas aprendí a nadar disfrutando de su paisaje. ¡Gracias por todo lo que te debo amigo Júcar!