Aunque haya sido breve el tiempo durante el que nos tratamos, hace ya an?os, y haga bastantes que no le vei?a, guardo un recuerdo especial de Antonio Lo?pez Lamadrid, patro?n con su mujer, Beatriz de Moura, de Editorial Tusquets. Es fa?cil decir que era un caballero, algo muy evidente, pero ¿en que? consiste serlo? Creo que en su caso eran un desde?n por el empaque, del que estaba sobrado, y el buen gusto de no abusar del e?nfasis, como envoltorio de unas convicciones recias, de las que ya quedan pocas, y un real entusiasmo por las cosas. Pareci?a combinar a la perfeccio?n con Beatriz de Moura, que en el equipo ponía el gran olfato literario, aunque el suyo rebosaba poderi?o. De esas personas con las que una primera oleada de complicidad parece abocarnos a una larga amistad, que luego por lo que sea no avanza, nos queda siempre lo mejor, cuando se van: la expectacio?n de las vi?speras.