Sinceramente, resulta difícil escribir con seriedad sobre Sanidad en la Comunitat Valenciana. Y digo esto después de conocer, por los medios de comunicación, que de un plumazo, desde la Conselleria de Sanitat, se decide que la asistencia sanitaria de toda una población como Mislata —unos 45.000 habitantes— se adjudique al Departamento del nuevo hospital de Manises, gestionado por la empresa Especializada y Primaria l´Horta Manises (Ribera Salud y Sanitas). Esta empresa, como no, es privada y esta decisión le supone una inyección económica de 22 millones de euros a sumar a los 72 millones de euros contratados de origen. Insisto en lo de hablar con seriedad porque esta decisión parece una broma, máxime por haberse gestado en agosto. A partir de ahora, además de la nocturnidad y de la alevosía, habrá que hablar de la agostidad cuando se quiera llevar a cabo algo que no conviene que se sepa demasiado.
Así, de repente, cerca de 45.000 valencianos que recibían una prestación sanitaria de altísima calidad en el Departamento del Hospital La Fe, son obligadas, a partir de ahora, a desplazarse a otro municipio que, a diferencia de Valencia, no está separado por una calle, sino por bastantes kilómetros, cerca del aeropuerto y con menos recursos en lo que a transporte público se refiere, si exceptuamos la línea del metro. Claramente, esto repercute negativamente sobre las personas que más frecuentan los servicios sanitarios, las de mayor edad.
Ignoro qué criterios se han seguido para una decisión de tanta importancia. Ignoro asimismo si se ha consultado o, al menos, comunicado al Consejo de Salud del Departamento de la Fe — que hasta la fecha venía atendiendo a esta población — o en su defecto si se ha comunicado a las autoridades municipales, con el alcalde, el señor Corredera, al frente. Esta decisión es de mucha trascendencia. No se trata sólo de la lejanía del Hospital de Manises respecto a Mislata, sino también, y entiendo que es lo más grave, la pérdida de calidad en la prestación del servicio, ya que los ciudadanos de Mislata pasan de ser asistidos en un hospital de primera, La Fe, a un hospital, el de Manises, que a tenor de su cartera de servicios no pasaría de ser de tercera categoría. Lo curioso del asunto es que pese a estas diferencias en las carteras de servicios, el Gobierno valenciano, a través de la Conselleria de Sanitat, remunera a la empresa privada que gestiona el Hospital de Manises como si fuera de primera.
Imagino que la futura entrada en funcionamiento de la nueva Fe debe producir más de un quebradero de cabeza a los responsables políticos de la servicios sanitarios de la Comunidad Valenciana para reorganizar el mapa sanitario de la ciudad de Valencia y su área metropolitana, pero puestos a optimizar y, además, mantener los niveles de calidad asistencial, ¿por qué no se ha adscrito Mislata al Departamento del Hospital General Universitario, cuya cartera de servicios es de primera categoría? Así, los ciudadanos de Mislata sólo tendrían que cruzar una calle: la Avenida del Cid. ¡Que me lo expliquen! Máxime cuando la financiación del Hospital General ya ha sufrido un serio recorte al segregar de su Departamento la población de Aldaia hacia el Hospital de Manises.
Realmente creo, y espero, que el Gobierno municipal de Mislata, con su alcalde al frente, debería expresar su más absoluto rechazo a esta medida que sólo introduce peor calidad de vida a sus conciudadanos. Salvo que el servilismo al partido político que sostiene al equipo de gobierno municipal, el PP, pueda más que el buen servicio a los vecinos que les han votado.
Con esta decisión, lo único que se consigue es que algunos hagan el agosto. Y nunca mejor dicho.