El plan Escuela 2.0 habrá de ponerse en marcha de forma inmediata. Este plan puede, y así lo deseamos todos, constituir una auténtica revolución educativa. Desde el PSPV creemos que esta medida requiere, además del compromiso de nuestra Generalitat en el ejercicio de su responsabilidad como Administración plenamente competente, de otras acciones complementarias y necesarias:
Así, la implementación de ordenadores será efectiva si, entre otras muchas actuaciones, se dota al profesorado de los recursos y mecanismos adecuados, procurando que éstos sean competentes y se sientan partícipes en el proceso. Resulta necesaria la elaboración de un plan urgente e integral de formación del profesorado que reconfigure los actuales y obsoletos Cefire, modernizando su estructura y operatividad, en su atención a la integración de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC); plan que supere la timorata y tardía apuesta de los actuales coordinadores TIC que nacen con escasas horas y sin funciones. Incardinando dicha formación en los propios centros, profundizando y expandiendo entre otras medidas, los programas de formación en centros, destinados a dinamizar los equipos humanos, actualizar y dar acceso a los contenidos digitales, trabajar con las familias, producir y editar materiales docentes que puedan ser complementados por las orientaciones de las ediciones digitales de las editoriales, incentivar y apoyar ideas e iniciativas (tanto en el aspecto técnico como metodológico) y, finalmente, motivar a los claustros, respetando siempre los tiempos de integración y las adaptaciones docentes, pero sin por ello frenar un avance firmemente planificado. Se trata de una tarea nada desdeñable que ya no puede demorarse mucho más.
Todo el conjunto ha de ir acompañado de una memoria económica y de un calendario con unos plazos razonables para que su efectividad sea visible de forma paralela a la medición de los avances tecnológicos. La conectividad wifi ha de transportar una óptima y adecuada banda ancha de acceso a internet, superior a la que ya disponen muchas familias en sus hogares y que vaya más allá del máximo de 2 Mb que soportan actualmente. Una conectividad real, efectiva, útil, que pueda equipararse a la de las universidades. Además, todo el proceso debe contemplar también la actualización y modernización material de las aulas en las que habrán de rediseñarse modelos que atiendan a los cambios metodológicos resultado de las nuevas instalaciones tecnológicas. La mayoría de los centros actuales nos lo agradecerán. En este diseño no ha de olvidarse el mantenimiento de los equipos, claramente insuficiente con el actual servicio SAI, deficiente ya en su tarea actual y que deberá revisar su forma de actuación.
Se ha de abrir, en la misma línea, el debate sobre los programas para llevar al conjunto de la comunidad escolar el concepto del software de código abierto y entenderlo como movimiento globalizado, con todas y cada una de sus implicaciones y no basado en una simple adaptación.
La iniciativa también hace referencia, de manera prioritaria, a las familias a quienes van dirigidos los primeros objetivos con múltiples actuaciones directas en centro y entorno. Un modelo ya antiguo ha de dejar paso a nuevas formas de entender la educación en este siglo, una nueva educación para todos que cuente con los mejores medios, técnicos y humanos.