La perturbación que ha dejado importantes lluvias torrenciales en la Comunitat Valenciana se debilita y tiende a desplazarse hacia el norte. Hoy, los chubascos se trasladaban a Cataluña y las islas Baleares, mientras el fin de semana los cielos se despejarán y las temperaturas irán en ascenso, según la Aemet. El paso de un nuevo episodio de gota fría no sólo ha dejado una estampa de destrucción, inundaciones y averías de medios de transporte claves como la línea ferroviaria Alicante-Valencia-Barcelona. Las precipitaciones intensas —algunas de récord, es cierto— han vuelto a revelar que la ocupación del territorio es inadecuada. Se ha urbanizado en zonas inundables y sin prever estas situaciones de peligro, habituales casi todos los otoños. No es extraño que los garajes o las plantas bajas de urbanizaciones y barrios dispersos (a menudo sin red de pluviales) de la línea litoral de Torrevieja o Burriana se aneguen. Pero, de nuevo, se echarán todas las culpas a las tormentas, en lugar de asumir responsabilidades y exigir normas urbanísticas que garanticen la seguridad ciudadana.