En las Corts Valencianes celebraron ayer el inicio de las obras de la futura sede de los grupos parlamentarios con la consabida primera piedra. El acto se ha querido que sea de cierta prestancia puesto que estamos hablando de 8,9 millones de euros y de un edificio público destinado a despachos y otras excelencias para sus señorías con el fin de servir más y mejor al pueblo. (Supongo que les pondrán un contador en la puerta para fichar.) Milagrosa Martínez, la presidenta, ha dicho, como diciendo a mí que no me miren, que el ágape lo paga la UTE que lo construye y que no nos cuesta nada. No lo sabemos, en realidad. Lo que se gasten Arción-Acciona no nos lo dirán, pero en algún sitio del presupuesto de la obra tiene que ir. O no son empresas. El coste de los fastos debería salir a la luz y ponerse en los pliegos de condiciones, porque lo más seguro es que lo que se va en vino se pierda en cemento o en moqueta.