El proyecto de presupuestos que ha presentado el Gobierno ha terminado por afectar a la inversión real, que se reduce en torno al 10%. La tijera, en lo que se ha denominado ya los presupuestos de la crisis, ha afectado a prácticamente todas las áreas. En general, la proclamada austeridad del Gobierno ha penalizado más la inversión que el gasto menos productivo. Se han rebajado las partidas para infraestructuras e I+D+i, ha sufrido la financiación territorial –aunque cuenta con los 9.750 millones del nuevo modelo–, el gasto corriente –funcionarios, pago de intereses...– ha crecido y las políticas sociales y el AVE han sorteado el recorte. Precisamente, en la Comunitat Valenciana es más evidente el último apartado. La inversión del tren de alta velocidad se lleva 757.000 millones de la parte que le «toca» a los valencianos de las cuentas del Estado. Es más. Si de los 2.100 millones que ha recibido esta autonomía restamos los dedicados a esa infraestructura estrella, la cifra sería excepcionalmente baja. La Comunitat Valenciana, con la partida del AVE, está en el club de las seis comunidades que reciben más de dos mil millones de inversión real. Una cifra que asciende a 2.306 si se suma el fondo de compensación interterritorial. El AVE la salva. Se halla, pues, en el 9% de la inversión estatal en 2010. Pero la Comunitat representa el 10,9% de la población, por lo que si recibiera una inyección económica equivalente a sus habitantes, el Gobierno debería destinar 456 millones de euros más.
En todo caso, los presupuestos han sembrado muchas incertidumbres. Ha retenido el gasto social, pero habrá que ver si sirven para combatir la crisis con nuevas políticas.