El descubrimiento (¿por sorpresa?) de que Irán tenía una planta nuclear en Qom y la reciente condena de Obama, Sarkozy y Brown al plan nuclear iraní, tras hallar pruebas de que el régimen islámico enriqueció uranio durante años, ha vuelto a situar «todas las opciones encima de la mesa».
Por el momento, las vías diplomáticas se mantienen abiertas, después de que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, arrancara la promesa a las autoridades iraníes de que permitirían la inspección de la planta clandestina de Qom. Pero algunos movimientos de Obama indican preparativos para lo peor.
Por ejemplo, la decisión de no instalar el escudo anti-misiles en Europa del Este (con el disgusto de los países de la zona), podría atraer a Rusia al campo de los que quieren endurecer las sanciones económicas contra Ahmadineyad. Pero no sería suficiente. Obama y sus aliados deberían emplearse a fondo con China, con intereses en Irán y reticente a cualquier tipo de presión contra el gobierno persa (a su vez, debilitado por una oposición que no reconoce la legitimidad del triunfo electoral de Ahmadineyad en junio).
A todo ello hay que añadir que los servicios secretos occidentales no se ponen de acuerdo sobre cuándo tendría Irán el arma nuclear (los persas llevan tres años jugando al gato y al ratón en esta cuestión). Y otro actor clave de la zona, Israel, amenazado en su supervivencia por los iraníes, podría no esperar lo suficiente (incluso saltándose órdenes de su aliado, EE UU) y actuar por su cuenta, para evitar que Irán se conviertan en potencia atómica. La partida está abierta, pero cada vez queda menos tiempo. Por cierto, si Obama optara por algún tipo de solución bélica, ¿pasaría a ser tan malvado como Bush junior?
Cómo lo ven. Tras el desplome socialdemócrata en las elecciones alemanas, Financial Times se pregunta por qué la izquierda falla en un momento de crisis, cuando debería estar en ascenso. Hace 10 años, 12 de los 15 países de la UE tenían a fuerzas de izquierda al frente; ahora, sólo resiste en España, Portugal y Grecia. The New York Times es concluyente: donde tiene el poder (España y Gran Bretaña), la izquierda sufre para mantenerlo; donde no lo tiene (Alemania, Francia o Italia), está dividida y desmovilizada.
La Nación desglosa los números que explican la popularidad de Lula en Brasil, cuando encara el final de su presidencia. Hasta septiembre de 2008, Brasil presentaba: un índice de paro del 7.1%; un descenso en los niveles de desigualdad entre los más ricos y los más pobres y, sobre todo, una pronunciada bajada de las personas que se encuentran en niveles de pobreza (hasta el 16%, porcentaje que supone menos de la mitad de los pobres existentes en 1993).
Cómo nos ven. Reuters se mostraba crítico con la «retórica izquierdista» de Zapatero, tras acusar de egoístas a los empresarios, partidarios de una flexibilización del despido. Pero esta actitud no le ha servido para ganar el aval de los sindicatos con la anunciada subida de impuestos, según Jornal de Negocios. Sus tesis de que los aumentos impositivos salvaguardan a los desfavorecidos y protegen a las generaciones futuras de problemas presupuestarios no convencieron ni a la patronal ni a las centrales sindicales.
Il Sole 24 Ore exponía su desconfianza con el plan E de Zapatero, cuyos efectos están a punto de finalizar. Aunque las más de 30.000 obras (muchas de ellas, de dudosa utilidad) han dado trabajo a 400.000 personas, el Gobierno se ha dado cuenta de su escasa eficacia. Por ello, prepara una segunda versión del plan, enfocada a proyectos relacionados con energías renovables y nuevas tecnologías. Veremos si, así, se crean empleos más estables.
Qué se cuece. Editors Weblog se hace eco de un informe concluyente de Nielsen: en agosto pasado, el tiempo empleado en redes sociales (Facebook, Twitter) y blogs supuso un 17% del tiempo total utilizado por los usuarios de Internet, lo que supone triplicar las cifras alcanzadas un año antes. Según expertos consultados, además de ser útiles para los anunciantes, estos datos deberían también ser provechosos para los editores de medios, ya que ofrecen pistas sobre cuáles son las historias que generan más interés entre el público.
233grados.com informa que la crisis obliga a los grandes grupos a vender parte de sus activos o a desinvertir en ellos. Es el caso del conglomerado español Prisa: con una deuda cercana a los 5.000 millones de euros, se ha visto obligado a vender (por 250 millones) un 25% de su empresa más rentable, Santillana. Por otra parte, Time Warner planea la venta sus revistas (entre las que se incluyen Time o People), para centrarse en el negocio del entretenimiento.