Cuando al jefe de la patronal, señor Díaz Merchán, le preguntaron por el aumento de los impuestos que tan mal ha vendido Zapatero
—Pepiño Blanco es mejor mitinero que seductor—, el jefe Díaz dijo que él «estaba contra los impuestos en general». Por lo visto, las carreteras sólo las necesitamos los pringados, él se abre camino hasta su despacho con un tanque Leopard. También afirmó que los 52 millones de euros como jubilación del directivo del BVBA José Ignacio Goirigolzarri eran asunto interno de una empresa en un mercado libre. Lo sería si el Estado no hubiera salvado el culo de la banca de sus propios excesos fornicatorios. Ahora ya es asunto de todos, como Hacienda. Y si no, haberse suicidado como buenos samuráis. Tanto rollo con el supuesto instinto predador de los tiburones de la banca y no llegan ni a chanquetes.
Y hablando de caballeros japoneses, no derramé ni una lágrima por el frustrado Madrid olímpico. La Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona ya nos costaron una gigantesca cadena de impagos de la Administración y la crisis del 93, terrible. Los japoneses no tenían ganas de 0limpiadas y Japón es la segunda economía del mundo. Si se busca un poco de ilusión colectiva y cohesión nacional, es muy fácil: declaren el fútbol de interés nacional y que lo televise en abierto la Primera. La Liga Nacional de Fútbol hace más por España que el recuerdo de Colón y de los Tercios de Flandes, otrora famosos.
Así, pues, tenemos a unos socialistas que no exprimen a los millonarios y unos millonarios que creen más en la Administración socialista que en la mano invisible del mercado, lo que explica que Goirigolzarri cobre como si fuera delantero del Athletic, el nombre ya lo tiene, traspasado al Madrid. Y sin sudar la camiseta, que sale muy peinadito en las fotos. Como les dije, el dinero está ahí, como siempre, aunque enterrado. Más de cuatro millones tenían unos narcos de Mallorca sepultos en el jardín y cuarenta quilos de Gürtel buscan los jueces en la isla de las Nieves, Pequeñas Antillas. Rajoy igual sabe algo: ron, ron, ron, la botella de ron.