En mi pueblo de chico siempre que pasaba un conjunto músico vocal por las fiestas metía la morcilla del nombre de la localidad en alguna canción para exaltar el sentimiento local y sacar de paso un aplauso fácil. Incluso, viendo la tele, o en algún concierto en capitales de provincia grandes, ha habido momentos en que los artistas han buscado esa conexión, esa implicación de su público metiendo de rondón el país, la comunidad autónoma…. Más o menos así, las autoridades han querido presentar a través del director de la Orquesta de Valencia, Miguel Ángel Gómez, la trágala de sustituir las referencias a Cataluña y al catalán por otras a Valencia y Aragón en la ópera Roger de Flor, de Chapí por aquello de que se estrena con la celebración del Nou d´Octubre. ¡Que viva… Valencia! ¿Hay que creerse que la movida es porque nuestro gran director de relieve internacional piensa igual que una orquesta de fiestas patronales?