El presidente desde hace un siglo de las cámaras de comercio, Arturo Virosque, es como el porche del Ayuntamiento de Valencia: está en todos los saraos, desde cuando las tropas franquistas por lo menos. Así pues, no me ha resultado nada extraño que apareciera en la foto de Fernando Bustamante contemplando el saludo institucional –gesto serio y sonrisa forzada– y nada amistoso –ahora los hombres también se cruzan dos besos– entre el presidente del TSJ, De la Rúa, y el presidente de la Generalitat Valenciana, F. Camps, el lunes antes de la inauguración de la muestra «Els Furs», que tanto habrá gustado a nuestra primera autoridad. Todavía tengo en la retina la foto de Ferran Montenegro a Barberá y Camps subiendo cogidos de la mano la escalinata del Palacio de la Exposición de espaldas y, de frente, como si fuera el bisbe, Virosque esperándolos, como para oficiar la boda.