El análisis del proyecto de los Presupuestos Generales del Estado no deja de depararnos malas noticias para la Comunitat Valenciana, ya que buena parte de las partidas, al margen del recorte que impone la crisis y la reducción de ingresos en las arcas públicas, está revelándose como un agravio para los valencianos como es el caso de los dineros previstos para la investigación que ha analizado Levante-EMV. No puede ser más descorazonador lo que piensa destinar el Gobierno para la investigación valenciana, la apuesta por el futuro. Valencia dispone, por poner un ejemplo claro, de numerosos centros de investigación, como el CSIC con nada menos que diez departamentos. Pío Beltrán, su coordinador, un experto no sólo en la investigación sino también en los procelosas sendas de la administración, la política y los presupuestos, ha hablado de «sobrevivir» con esos presupuestos y de endeudamiento para superar el año…?¿y el año siguiente? El panorama dramático también afecta a otros núcleos de investigación como el Centro Príncipe Felipe, que tan relevantes resultados en el ámbito mundial está dando en la biomedicina o la medicina generativa, o el IVIA con aportaciones constantes al progreso de nuestra agricultura. La conferencia de rectores ha exigido inmediatamente que no se quite ni un euro a la investigación y hasta el PSOE le ha pedido a Zapatero un esfuerzo. Los socialistas valencianos deberían hacer lo mismo y el Gobierno cambiar el rumbo.