No me voy a la cama muy tranquilo porque en las cosas de la política nunca se sabe, pero no será antes del Nou d´Octubre, y ni mucho menos durante, cuando «caigan cabezas» o se quiten las manzanas podridas del cesto que pedía el miércoles José Joaquín Ripoll desde el levantisco Alicante. (Que quiten las manzanas podridas pero no sólo del cesto de Valencia, ¿no?) Igual Ricardo Costa se va de viaje y es el último en saber que está caput, pero, conociendo, como conocemos al presidente Camps, aquí no se mueve ni una hoja mientras esté por medio un día tan institucionalmente importante como el Nou d´Octubre. Ni se lo va a regalar a la oposición, ni se va a permitir enturbiar un día que tanto significa para él y para los valencianos. El calendario está fijado posiblemente con Mariano Rajoy. Siempre se lo fija y casi siempre a largo plazo. Pero, como poco, hasta que no se acabe la «mocadorà» nadie se pone el pañuelo al cuello.