El verano no ha sido ni litoral, ni campestre ni urbano. Ha sido un verano suburbano, como corresponde a esta estación pasada en un pueblo de los alrededores de Valencia. Apenas hemos ido a la playa de Cullera (la que nos corresponde por circunscripción) como otros años, y a propósito recuerdo una de estas columnas que hice dedicada a Cullera no sé si hace dos o tres años.
La verdad, se me fue la mano. Fue a pagarlo Cullera, cuando en todas partes, en todo el litoral valenciano, cuecen habas arquitectónicas.
Cullera también tiene sitios estupendos a los que ir. Hay una playa, que es a la que vamos nosotros, una playa familiar, con grupos de jóvenes también, una playa magnífica que es virgen con sus dunas y todo.
Es la playa a la que iba mi mujer de joven y sigue igualita (la playa). He comenzado ésta lamentando que apenas hemos ido a la playa este año. Mi mujer dos veces. Yo, ninguna.
A esa misma playa vamos todos los años a celebrar la Nit de Sant Joan. Nada masificada, hay una hoguerita aquí, otra allá. Familias y grupitos de jóvenes. Nos llevamos un cajón de esos de naranjas lleno de madera y o bien cenamos en el bar que hay allí detrás de las dunas o nos llevamos la cena para hacerlo alrededor de la hoguerita. En el bar hay una camarera saltarina que tiene mucha conversación, te comes un buen sepionet, unas clòtxines y cosas de ese tipo, estupendas.
A la mañana siguiente, cuando llegan las máquinas a limpiar sólo tienen que ocuparse de los restos de hoguera. Toda la basura está en o junto a las papeleras. Así es la gente que va por allí.
Y Cullera no sólo son sus playas, sino también sus gentes. Tengo unos cuantos buenos amigos en Cullera. En la última sesión de fotos que hemos hecho, la modelo fue una bella cullerense, Pilar Martínez, muy conocida en el lugar.
Miren si estimo Cullera que hace años gané allí su concurso de pintura. Me premiaron un cuadro, pero yo había presentado dos; el otro lo regalé a la ciudad.
Y para concluir un consejo: si se les ocurre visitar el pueblo, tómense una paella en Casa Salvador o una llisa en Picanterra.