Para nuestro Amado Líder, éste será un Nou d´Octubre de ceniza acostumbrado como estaba, tal día como hoy durante muchos años, a impartir bendiciones y condecoraciones y a flotar con su corte en un dorado néctar de complacencias segregado por sus propios organismos. Hasta logró que Santiago Calatrava compareciese en palacio agradecido (motivos tiene) y humilde, si es que la humildad puede suponerse —«sólo soy el primero de los albañiles»— en un gigantesco dispositivo recaudatorio. En Tele 5 dicen de Nuestro Querido Líder «que tiene pinta de seminarista». Ignacio Escobar le moteja de «milano bonito», «el curita» le llamaban los trapisondistas de la conexión Correa-Bigotes y la prensa ya ha dado en titulares cuenta muy precisa del papel de la Comunitat Valenciana (y de su actual gobierno) en la Historia de España, según la dirección del PP: pagar los gastos.
Alguien le tendría que leer a Nuestro Amado Líder la parábola del junco o de la caña, que no sé si es andaluza o siamesa, pero trata de la flexibilidad. O aquel aforismo del Tao: «Hay que gobernar el imperio como se fríe un pajarillo.» O sea, que no hay que freír el pajarillo con un lanzallamas, ni aturdir con la propaganda ni pedir la dimisión del contrario cuando exigen la tuya. Que alguno de los santos ángeles custodios proteja la Generalitat (¿es Sant Miquel? Se lo preguntaré a Alfons Llorenç) no autoriza a que nadie se identifique con el ser glorioso hasta confundirse con él. Parece ser que a Boris Yeltsin el pueblo ruso le amaba precisamente por sus torpezas y actos fallidos. Y Zapatero ganó las elecciones dos veces gracias al feliz advenimiento de los buenos modales a la política española, tan huérfana de sonrisas. En fin, que no se puede gobernar como si se montara un baile de debutantas donde todo tiene que estar perfecto y cada lazo debe tener la caída apropiada. Si te vendes como el mejor del mundo, la envidia del orbe (catalán) y el prócer perfecto (en el espejo de Canal 9), corres el riesgo de que esa rígida composición de acero sueco y cristal de Murano no soporte una simple ventosidad.