Las emisiones de efecto invernadero pueden descender este año, a nivel global, un 3% debido a la crisis económica mundial. Esta bajada será el mayor de las últimas cuatro décadas, según la Agencia Internacional de la Energía. De hecho, el vertido de dióxido de carbono (CO2) y otros gases ha incrementado, paradójicamente, a un ritmo medio de un 3% anual. Además de los sectores habituales con mayor responsabilidad en la quema de combustibles (industrial, transporte, etc) la actividad espacial también tiene un importante papel a la hora de reducir sus requerimientos energéticos. Así, la noticia de este descenso del CO2 a causa de la crisis ha coincidido con el anuncio de los primeros avances de una investigación que pretende encontrar un nuevo combustible para las futuras misiones espaciales. Científicos de la Universidad de Purdue (EEUU) intentan desarrollar un nuevo recurso para cohetes compuesto por una mezcla de agua y polvo de aluminio. El conocido como ´Alice´ (aluminio-hielo) es mucho menos dañino para el medio ambiente y la atmósfera que los combustibles tradicionales.