El Gobierno central renovó ayer su compromiso de inversión en personal e instalaciones para mejorar el trabajo de la Guardia Civil en la Comunitat Valenciana y el Consell eligió el mismo día para exhibir su discrepancia con la política de seguridad de Zapatero no enviando a ningún conseller a la fiesta de la Benemérita y difundiendo unas críticas del conseller de Gobernación, Serafín Castellano, en su casa y en mangas de camisa, por el recorte de inversiones en la Policía Nacional, cuerpo en cuya fiesta sí estuvo.
Las inversiones en seguridad vienen siendo escenario de conflicto entre populares y socialistas valencianos. El delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, aseguró ayer ante los mandos y el personal de la Guardia Civil en Valencia que el esfuerzo inversor se mantendrá pese al recorte de gasto, y recordó que en 5 años se han incorporado 2.400 agentes a la plantilla valenciana. No dijo nada, en cambio, de cuántos años lleva de retraso la construcción del cuartel central en la Fuente de San Luis, ni de los edificios que cierran los fines de semana por falta de agentes.
Los silencios de Peralta fueron cubiertos de largo por Castellano, que subrayó una bajada del 97% en las inversiones en policía nacional en Valencia, especialmente por la eterna reforma del cuartel de Zapadores, sin caer en la cuenta, seguramente por olvido, que su compañero de Consell Juan Cotino la iba a completar cuando dirigía el cuerpo. Las críticas son cíclicas, y las inversiones, siempre escasas.