La bonanza térmica de las últimas semanas está dilatando el cambio de estación, pero el otoño ya es patente en las zonas altas del interior, donde los árboles de hoja caduca han empezado a teñir de amarillo el paisaje. Entramos en una de las épocas del año que más disfrutan los apasionados de la fenología, la ciencia que se encarga de estudiar la relación de los seres vivos con el clima y los ciclos atmosféricos. Octubre no es sólo el mes en que se caen las hojas, sino también el momento para la migración de las aves. Pero en España, los contrastes climáticos del territorio se traducen en notables diferencias en los cambios anuales de la flora y la fauna. Incluso dentro de una misma comunidad autónoma, el otoño llega con semanas de diferencia a lugares separados únicamente por unas decenas de kilómetros, ya que la altitud es la que condiciona el régimen de precipitaciones y el carácter térmico. En 2008 el invierno real, con las primeras nieves, comenzó la última semana de octubre. Aún no sabemos qué sucederá este año a final de mes, pero por ahora disfrutamos de un principio de otoño mucho más bonancible.