Queda descartada la opción de falta de recursos para justificar el inexplicable vacío informativo de Televisió Valenciana, en directo, hacia la comparecencia de Ricardo Costa. Hacia el hecho noticioso en sí, hacia la inmediatez del acontecimiento. No es posible que en Burjassot no dispusieran de unidades móviles, ayer, a las once de la mañana; que todas estuvieran recorriendo las huertas patrias, en un duro ejercicio de periodismo de calle, en busca de la calabaza más grande, o el mosquito más voraz y peligroso.
A estas alturas de la película, resulta tan inútil como insultante tratar de valorar la cobertura y valoración que RTVV ha venido prestando al Caso Gürtel. Quien todavía no lo tenga claro, realmente se merece este ente público que nos toca sufrir (y pagar). No vale la pena ahondar en el asunto. Hasta en Madrid, con lo que les cuesta ver más allá de su ombligo, finalmente han caído en la cuenta, y el servilismo de «la nostra» hace semanas que se presta a chanza y mofa. «Fa vint anys que tinc vint anys», dicen desde la Casa. Sí. Y en todo este tiempo no he conseguido librarme del sambenito de gabinete de propaganda gubernamental más caro de Europa, añadimos nosotros.
Efectivamente, tan vano resulta redundar en este acto, como justo resaltar un hecho objetivo y que, por mucho que lo nieguen sus responsables, afecta a nuestros bolsillos: La utilidad de 24/9, el canal de información (sí, leen bien) de RTVV. En su puesta de largo se presentó a la sociedad como, y citamos, «una apuesta por la inmediatez y proximidad al espectador, ya que los contenidos del canal se basan en una información inmediata y cercana para responder a las exigencias de una audiencia que quiere conocer de primera mano, y prácticamente al instante, todo aquello que sucede a su alrededor».
Pues bien, ayer, en 24/9 no tuvieron a bien conectar, en directo, con uno de los hechos más destacados de la agenda periodística española que, además, tenía lugar a pocos kilómetros de Burjassot. Una noticia en torno a la cual se volcaron centenares de profesionales, ansiosos por brindar a sus conciudadanos la bomba informativa de la jornada. Otros asalariados del gremio, en cambio, prefirieron acatar unas órdenes a todas luces contrarias a los estatutos de RTVV, pedirse el día libre, callar, comulgar, mirar hacia otro lado, pensar que con ellos la cosa no va o, simplemente, dejarse la piel en la búsqueda de la calabaza más grande jamás vista a esta orilla del Xúquer.