Para el año 2050 se prevé que hayan desaparecido alrededor de tres cuartas partes de los glaciares suizos debido al calentamiento global. Es el pronóstico de la Agencia Europea de Medio Ambiente, organismo asesor que ya ha advertido, ante los modelos de cambio climático, que ocho de las nueve regiones glaciares de Europa están retrocediendo y a un ritmo más rápido que los últimos 5.000 años. En los Pirineos tan sólo quedan glaciares en el territorio aragonés y en el francés. Y recientemente el más grande de ellos, el del Aneto, de unas 100 hectáreas, se ha fragmentado como consecuencia de la pérdida progresiva del grosor de su hielo. Glacial oriental o superior del Aneto es la denominación de la fracción disgregada. El estudio de la dinámica de los glaciares del Pirineo Aragonés, promovido por la Universidad de Zaragoza –en el que el alpinista de Igualada Jordi Camins ha aportado un seguimiento fotográfico de más de 25 años- preveía que esta ruptura se produjera el verano de 2008, sin embargo, la retrasaron las nieves de la primavera precedente y un estío no tan cálido.