A cada tipo de pueblo, lo timan los políticos gandules y sinvergüenzas (que no son todos, todo el tiempo, pero sí bastantes a menudo) de una manera distinta. Cuenta la idiosincrasia, las tradiciones y, sobre todo, eso tan universal de escuchar lo que nos gusta oír. Los catalanes practican la autosatisfacción tanto como los valencianos, quizás un poco más, por eso un atracador desarmado como Fèlix Millet (alias «Fèlix Millonet»), el responsable de l´Orfeó Català, pudo estafar diez millones de euros a lo largo de muchos años: no son los cuarenta millones del Bigotes/Correa que los magistrados buscan en la Isla de las Nieves (advierto que tiene nombre de País del Nunca Jamás, no sé si encontrarán algo), pero es una pasta.
Dice Jordi Pujol «que està molt dolgut» con el señor Millet. Pues imagínese, president, cómo estarán los catalanes corrientes a quienes no les llegaba, como a cierta fundación de Convergència, abundantes despojos de las raterías (presuntas) de Millet que se atrevió a pagar con dinero de las donaciones (públicas y privadas) obras particulares, servicios eróticos, cajas de condones y la boda de sus hijas (Aznar creó escuela). Pujol dice que tan persistente saqueo pudo ocurrir «perquè tots ens despistaren un poc». Todos, no, los que habían de velar, que tenían la alerta más distraída que Mesalina el coño.
Así que menos «panxacontentisme» y satisfacciones de «bon jan» y más fijarse en el dinero de todos y su buen uso. En las raíces de la autosatisfacción catalana –que hace bajar la guardia– hay cierto orgullo de país pequeño, laborioso y con fuerte sentimiento comunitario, un poco holandés, hasta en la versión jansenista de su catolicismo patidor, que diría Enric Juliana. ¡Qué distinta me parece la autosatisfacción valenciana! Nada católica, sin sombra de culpa y más racial: conectada con una forma de «joie de vivre» que siempre te deja alguna o varias vísceras dañadas, pero no se puede tener todo. Las dos tienen un lado malo y los catalanes deberían saberlo. Si te distraes, te roban la cartera, así de sencillo.