Comenzó la purga. Pero ésta lo es a pequeña escala. Caen algunos que se han pasado. Porque hasta eso hay que saber llevarlo. Las palabras anunciando lo que podía verse en pocos días salieron del magín del señor Fraga Iribarne, dichas con suspense: «...pues no da la idea de que las cosas vayan bien». Y Valencia y su Comunidad se enteró. Parece, no obstante, poco dado el volumen de la cuestión. ¿Qué acción tomarán los excluidos? ¿Tirarán de la manta? Todo cabe, pues la venganza es de los dioses. Y aquí nadie es pastor.
A juzgar por la importancia de lo que están diciendo, lo de la Comunidad Valenciana duele excesivamente, dado que hay liada una persona de mayor calado. ¿O no lo es el señor Bárcenas, don Luis, tesorero del PP? Hasta el momento es la persona de mayor rango en las filas del PP, por supuesto en el organigrama. De ahí que se estime que lo de aquí tiene menos importancia. Pero está doliendo más, por las quejas y sus posibles consecuencias, pues son los cargos que ostentaban. Ciertamente, lo de aquí es más importante a nivel de personas, quizá. Y creían que pasaría.
Aquí ha existido una novedad, pues, hasta el presente, otros periódicos apenas han hablado del asunto, por lo poco que se han preocupado de ello. Fue citar la Comunidad y los posibles imputados para tomar partido.
Ésta es la situación del momento. Porque la cosa no es algo pueril y sin importancia. A la vista de las cifras millonarias que se citan, colocándolas todas juntas, el señor Correa lo quería todo y contaba con un buen plantel de exploradores para encontrar a los mejores dispuestos a dar con sus propuestas. Lo ya sucedido y conocido, no es cualquier cosa. Su montaje está en razón de la importancia de lo que podría ganarse, si bien se piensa.
Pero lo sucedido viene de la prisa con que lo hacían. Y todo valía, nada dejaban perder, tales eran las facilidades y los dispuestos a realizarlo.
Pero tropezaron por la facilidad con que se obtenían las presas. Una poca paciencia jugaba en la cuestión. Todos querían más. Llegan ahora las justificaciones, y todo, o casi, tienen su historia. ¿Cómo creerles?