Las praderas submarinas -como las de posidonia oceánica del Mediterráneo-, las marismas y los bosques de manglares son fundamentales para evitar el calentamiento global. El informe ´Carbono Azul´ de las Naciones Unidas muestra que con la recuperación de estos grandes sumideros oceánicos, junto con el freno de la deforestación, se podría reducir un 25% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y evitar los efectos del cambio climático. El documento –desarrollado por el PNUMA, la FAO y la Unesco, en colaboración con expertos mundiales como miembros del CSIC- señala que estos ecosistemas marinos capturan y almacenan una cantidad de dióxido de carbono equivalente a la mitad de las emisiones anuales del sector del transporte en todo el mundo. Además, capturan el CO2 durante milenios, mientras que en tierra se retiene décadas o siglos. En la actualidad, sin embargo, están desapareciendo a un ritmo siete veces mayor que hace 50 años. Se calcula que cada año se pierde entre el 2 y el 7% de estos sumideros naturales, incluso más potentes que las selvas tropicales.