Supongo que hasta el mes que viene, de una u otra forma, presentadores y programas que han recibido un Ondas por su trabajo, harán cada día referencia a galardón tan, tan prestigioso. Wyoming lo hace con la ironía necesaria como para no ser un cretino, del mismo modo que lo celebra «el mejor presentador», dice la voz que da paso a Jorge Javier Vázquez, antes de que salga a la pista. El intermedio envió a la calle a Tania Llasera para saber lo que opinaban algunos estudiantes ante la inminente llegada de Aznar a la tierra del pijo como profesor del negocio, que podría ser de melones pero es pedagógico, de un tal Mendoza, un extremista católico. Dará Ética. ¿Ética? Algunas chicas, de rodillas, le pedían que enseñara sus abdominales. Otra, sin entrar en el meollo de la provocación, lo prefirió de profesor si jamás volvía a ser presidente.
Pero la cuestión más importante, —ética y humanidad son palabras obscenas relacionadas con este señor—, es si dará las clases en panocho. Como quiera, mientras no sea en inglés, rogaba alguien. También Roberto Arce preguntaba en Antena 3 algo curioso. ¿Cuándo saldremos de la crisis? Para responder, una peña variopinta. Políticos, empresarios y sindicalistas. Pero esos encuentros se hacen en televisión. Y esa televisión es un fracaso. Apenas 700.000 personas siguieron la diatriba sobre la crisis, que tiene dos cabezas, las dramáticas que viven miles de familias, y las de la audiencia de algo convertido en género televisivo, que aburre. Quizá, en un mundo tan complejo donde gente con moral y corazón de reptil es profesor de Ética, y la crisis un género televisivo sin audiencia, habría que desmayarse como hacen los de FlashForward en Cuatro para entender algo.