Los vientos de poniente temidos durante el verano en la franja este peninsular por su carácter seco, casi asfixiante, cambian sus efectos en las estaciones más rigurosas. Esta semana hemos estado bajo la influencia de una borrasca atlántica que ha favorecido los vientos del oeste en todo el territorio estatal. El resultado, sin embargo, ha sido un flujo frío porque, a diferencia del estío, ahora este viento no se reseca a su paso por la península Ibérica. Además, la potencia alcanzada por este viento incrementa todavía más la sensación de fresco. Estas temperaturas han descendido, pero no han generado ningún riesgo a cultivos como los cítricos o la uva embolsada, mientras el descenso térmico es positivo para el secano, que ya pueden comenzar a acumular horas de frío, según la Unió de Llauradors i Ramaders. Los ponientes tienden a remitir a partir de mañana, con lo que el fin de semana se esperan condiciones de estabilidad atmosférica: cielos más despejados y una ligera recuperación de los termómetros.
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