Atraído por el dato de que La Sexta, sobre todo el de Mamen Mendizábal, le moja la audiencia a los informativos de Cuatro, sobre todo al de Iñaki Gabilondo, me acerco a ver el milagro. Lo entiendo a los dos minutos. Resumo la batería trepidante a la que se pliega Mamen con aparente convicción. Castañeras en otoño, remedios contra el frío que nos invade, desde calcetines recios a calditos con tal de no poner aún la calefacción, que hay que proteger el medio ambiente, remedios carísimos para derretir las duras nieves en las calles de Moscú, y de golpe, sin cortinilla separadora ni nada, la guerra que no cesa entre Rajoy y Aguirre a cuenta de Caja Madrid, pero lo curioso, lo que de verdad me deja turulato, es la forma con que el redactor cuenta la noticia, medio cantada, con idas y venidas de falso drama, de vodevil, con enfáticas cantinelas al estilo del Tomate.
Aún así pensé que entrábamos en la sección política, en la parte seria del informativo. No. Tal como entró, salió. Una pincelada a la aprobación de los presupuestos generales del Estado, y corre que te pillo, a retomar el sumario de la revistilla. Que si se cumple el 72 aniversario de Blancanieves, que si una empresa valenciana de videojuegos presenta su último trabajo para la consola Wii, que si el consumo adolescente de porritos se ha disparado, que si las calles del Albaicín continúan hasta el tejado con pintadas, o que si el Salón Millésime abrió sus puertas en Madrid para paladares exquisitos. Este sumario, sin duda, podría asumirlo no sólo Matías Prats o Pedro Piqueras, que ya sabemos cómo se juegan la audiencia en sus cadenas, sino María Avizanda en Gente o la risueña Pilar García en España directo. En estos casos encaja, en lo de Mamen deprime.