Muchas compañías aéreas nos informan en los billetes de la cantidad de dióxido de carbono que genera el vuelo por cada kilómetro recorrido o el cociente por pasajero. Pero a menudo leemos esta información sin considerarnos responsables de esta contaminación con efecto invernadero. La Comisión Europea apuesta por exigir que el transporte aéreo y también el marítimo, tanto de pasajeros como de carga, asuman su responsabilidad climática. Esta misma semana los ministros comunitarios de Medio Ambiente han acordado que la Unión Europea reduzca el vertido de CO2 en un 20% para el transporte por mar y en un 10% para el aéreo en el horizonte de 2020, con respecto a los niveles de 1990. Bruselas ha reiterado su compromiso de disminuir, para dentro de una década, del 20 al 30% sus emisiones, cuando nos encontramos a menos de dos meses de la cumbre de Copenhague, donde se decidirán los compromisos internacionales para frenar el cambio climático a partir de 2012. Además, los 27 quieren bajar el CO2 entre un 80-95% para 2050, siempre que otros países hagan el mismo esfuerzo.