Qué está pasando en el Partido Popular de la Comunidad Valenciana en estos momentos? Y, sobre todo, ¿qué puede acontecer -o no- en las próximas semanas o meses? En cierto modo, no hace mucho tiempo ya lo vaticinaba. Los movimientos telúricos en la sombra están resquebrajando la superficie inmaculada de lo que venía siendo, el «prietas las filas». Los diversos sainetes de las últimas semanas son muy significativos del estado de ánimo colectivo. Las facturas de los móviles habrán aumentado sobremanera en los «próceres» del Partido, llenando los ondas de conjuras y acuerdos. Y mientras tanto la militancia silenciosa asiste a este drama en diversos capítulos.
¿Para qué se han reunido los presidentes provinciales? Tres personajes muy diferentes, que se odian políticamente, aunque tengan que relacionarse cordialmente. Fabra, el eterno virrey incombustible de Castelló. Ni siquiera el todopoderoso Zaplana, en sus mejores tiempos pudo con él. Y, por supuesto, tampoco la amenaza judicial le inmuta o amilana. A pesar de lo que dice, tiene que estar dolorido porque al Costa junior, miembro de su clan, le han puesto la proa. Y eso no se hace. Por otra parte Ripoll, el agente de Zaplana, es el único que resiste y tiene mando en media provincia de Alicante. Las heridas de su batalla todavía están abiertas, ya que tiene a los campsistas diariamente poniéndole la zancadilla. Y, finalmente, Rus: un político intuitivo, sin ideología y pragmático. Ha aprendido rápidamente en la ciudad de los Papas a moverse bien al estilo de la diplomacia vaticana. El doble o triple lenguaje le llevará como siempre a apuntarse al caballo ganador.
Desde mi punto de vista estos tres personajes sólo comparten unas pocas ideas. La principal es dejarle claro a Génova que el PP de la Comunidad Valenciana es más que Camps y que Rita. En caso de que caiga Camps, ellos son los interlocutores en caso de crisis aguda. Dicho en otras palabras, que los votos son sobre todo de ellos, no sólo de Camps. El «President» ya no es tan todopoderoso. Incluso alguno de ellos, el mejor posicionado, puede postularse como alternativa con el apoyo de los otros, con tal de respetar el terreno de cada uno.
¿De qué dependerá toda esta movida? La estrategia de Camps es resistir hasta el final. Si los tiempos le favorecen puede llegar hasta los fechas preelectorales aunque esté destrozado mediáticamente. Pero a pesar de todo sabe que puede ganar las elecciones. Y eso sería considerado una absolución general. No obstante todo dependerá de la evolución del «dossier» Gürtel. Desparecido el parapeto, Costa, ahora la artillería se orientará más directamente hacia él. El desgaste puede ser muy considerable y dañar seriamente las aspiraciones del PP Valenciano. Rajoy no está dispuesto a perder este granero que le puede allanar el camino hacia la Moncloa. Y los tres tenores los saben, y por eso continuarán, a pesar de sus odios y desconfianzas, vigilando. Pero ahora, con luz y taquígrafos, y con la anuencia implícita de Génova. La partida puede ser de jaque mate o de muerte súbita. La tensión es máxima. Algunos interrogantes para terminar este análisis: ¿Dónde está Rafa Blasco? ¿A quién asesora, ahora? ¿A Rus? ¿Qué será de Camps si al final cae?
Profesor en la Uned