Días cálidos —como los que estamos teniendo desde la pasada semana— a finales de octubre o principios de noviembre no son extraños ni únicos, según los registros de la Agencia Estatal de Meteorología. El desconcierto ante este calor bien entrado el otoño está justificado porque lo característico de este año es la persistencia de estas jornadas calurosas, pues se va a prolongar unos diez días, desde el 23 de octubre al 2 de noviembre. Además, según el climatólogo de la Aemet José Ángel Núñez, «tampoco son habituales los picos térmicos tan elevados como los alcanzados el pasado fin de semana, cuando en la Comunitat Valenciana se superaron los 30 grados, mientras en ciudades mediterráneas como Barcelona se alcanzaban los 26,4 grados». Este fenómeno, sin embargo, no es extraordinario porque se ha dado otros años y con intensidades superiores, como fue el caso de 1998. Aunque es cierto que hace once años las temperaturas tan altas no se dieron en fechas tan tardías. En la ciudad de Valencia, las máximas de estos días sólo se han superado en cinco ocasiones en fechas tan próximas al invierno desde 1937.