Lo de la 33ª Copa del América no es ni siquiera el cuento del lobo. No es que no nos creamos que se haga o se deje de hacer la competición en Valencia, es que estamos hartos de que sí y de que no, hartos, en realidad, de ese duelo que se traen dos ricachones para ver quién se lleva la copa de las cien guineas a su estantería para lo cual no les importa gastar millonadas y, mientras tanto, aquí y en el resto del mundo enseñamos las verguenzas con tal de que se disputen el trofeo en estas o en otras aguas. Por eso Rita Barberá debería ser más discreta al saber que tampoco se puede celebrar en Ras Al Jaima el duelo y que Valencia renueva sus opciones. Es que ya está bien. Si quieren venir ahora, el canon de 50 millones que los pongan ellos. Total son dos dias de regata, a lo sumo tres. ¿Quién va a venir a ver dos barcos, espectaculares si, en pleno invierno? O eso o que se comprometan a traer la 34ª edición, la buena.