Las precipitaciones de finales de verano y principios de otoño han favorecido, según los expertos, la presente temporada de recolección de setas. Sin embargo, las elevadas temperaturas poco habituales en estas fechas de las últimas semanas han podido mermar su producción debido a la pérdida de humedad de la tierra. De cara a la semana próxima, se espera la llegada de más nubosidad y el descenso de los valores térmico, a causa de la inestabilidad atmosférica que beneficiará el crecimiento de los hongos. Y mientras lo aficionados a la micología salen al monte, los investigadores analizan la capacidad de diversas especies de setas recolectadas en áreas naturales sin contaminar para acumular metales pesados, que pueden llegar a ser perjudiciales para la salud. La mayor cantidad de plomo y neodimio se ha encontrado en el rebozuelo, típico de suelos silíceos que crece a la sombra de encinas, alcornoques y robles; también llamado seta de haya, rossinyol o picornell, según las conclusiones de una investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha que analizó 12 especies de Ciudad Real.
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