El Consell ha decidido poner orden en el desarrollo urbanístico de la Comunitat Valenciana, utilizando como herramienta el Plan de Infraestructura Verde, adelantado en su edición de ayer por Levante-EMV. Dicho proyecto tendrá el paraguas de la nueva Ley del Territorio, que se modifica a partir del 1 de enero, para adquirir el máximo rango legal posible. De hecho, en el documento, aún no definitivo, se fijan los límites de crecimiento urbanístico a todos los ayuntamientos de la Comunitat, indicándoles por dónde y cómo deben crecer, cuál va a ser el suelo protegido y cuál se deberá preservar. Todos los consistorios deberán adaptar sus planes generales urbanos al documento autonómico. Esta planificación territorial, no obstante, llega con retraso, porque se produce después del denominado «boom» del ladrillo, tras un crecimiento que ha provocado denuncias e, incluso, investigaciones de la Unión Europea por su insostenibilidad. Sin embargo, hay que valorar que la ordenación se va a producir en un momento propicio. La crisis ha provocado la paralización de decenas de PAI por motivos económicos. Los grandes promotores, además, reivindican una simplificación legislativa en la edificación y consideran que ahora es el momento más adecuado para acometer los cambios. El Plan de Infraestructura Verde del Consell, asimismo, ha sido elegido como uno de los 5 proyectos más interesantes a nivel internacional en el último congreso de arquitectos paisajistas celebrado en Río de Janeiro, lo que da idea de la importancia de vertebrar las zonas verdes en el territorio con una visión de conjunto. Ahora sólo hace falta que el proyecto vea la luz con el mayor apoyo posible de los colectivos afectados.