Los más viejos de la crónica política valenciana, así de memoria, no recuerdan la última vez en que el presidente bis, Francisco Camps, del PP y del Consell, compareció en una rueda de prensa «sensu stricto»: comunicar algo y responder a los periodistas. De ahí lo de la rueda. Ya sonó extraño cuando al llegar ayer a la sede del PP avisó de que tras la reunión del comité ejecutivo regional hablaría con los periodistas —tan amables y tan agradables—, pero es que, ¡tachán!, fue así. Además, fetén, porque no fue el elusivo Camps de otras ocasiones, sino que afrontó los interrogantes exactamente igual que lo hizo al principio de este lío Mariano Rajoy, a modo de ejemplo y guía de despistados. Y dio lo mejor de sí. Nada de impostura… y tranquilo. Es triste que llegue a ser motivo de comentario — ¡jo qué bien!— que el presidente del Consell ofrezca una rueda de prensa, pero menos da una piedra. Y no digamos gótica.