Tras una semana de debate público sobre la eventual fusión de Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent, con declaraciones de responsables del Consell a favor y de la Caja Mediterráneo en contra, el presidente de la Generalitat ha convocado para hoy a los máximos responsables de las tres entidades financieras. La tantas veces pretendida pero nunca conseguida concentración puede finalmente empezar a ver la luz forzada por la crisis económica. No se trata, por tanto, de las mejores condiciones objetivas. A lo que cabe añadir la feroz oposición que sigue despertando en la sociedad alicantina, y que ayer verbalizaron algunos de sus representantes, tanto económicos como políticos, con especial significación el presidente del PP y la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll. En ese sentido es de especial importancia que de llevarse a cabo finalmente la operación, se base en criterios fundamentalmente económicos, alejados en la medida de lo posible de disputas políticas. Sin embargo, las formas en que se han desarrollado estos primeros compases no inducen precisamente a ser optimistas en ese sentido. Como tampoco lo hace la intención primera del PP de proceder a la renovación de los órganos de gobierno sin un acuerdo previo con el PSPV, lo que podría desestabilizar a las entidades. Por eso resulta necesario un pacto político, social y económico que alumbre la mejor solución posible para el futuro de las cajas y, por tanto, para la economía de la Comunitat Valenciana.