El control del tiempo es, posiblemente, uno de los sueños de la humanidad. Pero muy lejos de lograrlo, las emisiones de efecto invernadero provocadas por la quema de combustibles fósiles está logrado cambiar el clima a largo plazo. El Gobierno de China sí tiene como meta dominar los agentes atmosféricos y con total tranquilidad dispone de un departamento encargado de manipular el tiempo. Durante la Juegos Olímpicos del verano de 2008 ya se mostró al mundo que la potencia económica comunista no duda en hacer uso de la geoingeniería. Hace una semana, los límites éticos y ambientales de la gestión humana de la meteorología han vuelto a generar polémica cuando los expertos chinos provocaron en Pekín un nevada fuera de época para atenuar la sequía, la más temprana desde 1987. El pasado febrero también se recurrió a métodos artificiales para conseguir nieve a través de la inyección a las nubes de yoduro de plata, una técnica utilizada a menor escala en nuestro territorio hace algunos lustros para desactivar las tormentas con granizo.
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