Riéte tu de los charcos en los que se mete Garzón, incluso el de Somalia. Un juez de Amposta ha empezado una odisea, que amenaza con hacer palidecer a los más procelosos casos de nuestra historia, al empeñarse en averiguar si hubo malos tratos al perrazo aquel que mataron —entre todos la mataron y ella sola se murió— en La Sènia y que lo confundieron —o lo quisieron confundir— con una leona. Hay muchos puntos oscuros: ¿quién le metió los 50 plomazos que llevaba antes de ser abatido «oficialmente» por los agentes rurales?¿Una, dos, tres escopetas? ¿De los tiros de los furtivos, de los voluntarios o de los agentes? Como siga adelante el proceso tendrán que declarar, además de los citados agentes, los «mossos d´esquadra», policías nacionales, locales, guardias civiles, cazadores, pilotos de los helicópteros, veterinarios… todos los que participaron en la cacería ¡Ah…?y la acusación particular! Esto suena a Sleepy Hollow.