El Señor Puig, portavoz adjunto del PSPV en las Cortes Valencianas, confunde la ficción con la realidad al afirmar que «los Presupuestos Generales del Estado para 2010 mejoran y mucho las infraestructuras de la Comunitat Valenciana» y que «con las cuentas del Estado se realizarán grandes inversiones en el territorio valenciano». Ficción, pues mientras el Gobierno de España, dirigido por el señor Zapatero, en 2009 invirtió 2.339 millones de euros y en 2010 invertirá 217 millones menos, una reducción del 9,27%, me pregunto si con esa minoración mejoraremos o qué inversiones de más realizará el Estado.
La realidad es tozuda y, con esa minoración, la Comunitat Valenciana una vez más queda perjudicada por las decisiones del Gobierno de España, mal que le pese al Señor Puig. Al igual que la balanza fiscal valenciana es la que es: acreedora desde hace bastante tiempo; me refiero a la diferencia entre lo que aporta cada valenciano de más al Estado y lo que recibe de menos. Y es que el próximo año los valencianos desembolsaremos una media de 513 euros más por la subida fiscal decidida por el Gobierno de Zapatero; sin embargo recibiremos del Estado solamente 417 euros, un saldo fiscal negativo de 96 euros. Además, con la reforma fiscal en curso serán las clases medias las que paguen ese aumento de presión fiscal, y esa presión afectará negativamente a la economía de las familias valencianas. Con la subida generalizada de impuestos, a partir del próximo 1 de julio, en un intento de frenar el crecimiento incontrolado del gasto público y financiar la deuda pública acumulada por el gobierno del PSOE, de complicada refinanciación en los mercados internacionales, una vez más los valencianos pagaremos más y recibiremos menos.
Pero ello no es nuevo, pues una vez mas el Gobierno de España malquiere a los valencianos. Sólo recordar el reparto efectuado al aprobar el Fondo de Compensación Interterritorial que discrimina a La Comunitat respecto al resto de autonomías, que el Gobierno Valenciano discutió, o el Fondo de apoyo a la acogida e integración de inmigrantes cuya distribución tampoco se correspondió al peso de la población, en este caso, la inmigrante, sobre el total de España. Efectivamente, La Comunitat siendo la tercera autonomía con un mayor número de población inmigrante, por detrás de Cataluña y Madrid, se situó en la decimoquinta posición en euros per càpita.
En fin, Señor Puig, el Gobierno de Zapatero no apuesta por invertir en La Comunitat. Años pagando de más y recibiendo menos. Por ello no debe extrañarnos que los valencianos no se vean reflejados en sus palabras. ¿Cuántos años seguirá viviendo en la ficción?