Ironías de la vida. Si finalmente como todo parece indicar, regresa la Copa del América a Valencia, la incógnita del lugar donde se iba a disputar el duelo entre el defensor de la Copa del América, Allinghi, y el aspirante, BMW-Oracle, habrá dado la vuelta al mundo en 27 meses. No hay que olvidar que Valencia pierde la oportunidad de repetir como sede de la Copa del América a partir de que el equipo norteamericano de Ellison, tras ser derrotado por el de Bertarelli en Valencia, presenta un pleito porque considera que el equipo Club Naútico Español no tiene la entidad legal para ser el desafiante de la 33ª Copa. El pleito ha durado 27 meses en los que hemos asistido a toda suerte de peripecias judiciales y jugadas de despiste entre los dos equipos gobernados por dos millonarios con un orgullo más grande que sus fortunas. En este tránsito se han dejado ver las discrepancias del ayuntamiento y el Consell con el Gobierno de Zapatero. Y se han barajado muy distintas opciones, hasta la costa este de Australia. Al final, vuelve al punto de origen este periplo impulsado por egos e intereses económicos y deportivos. En este regreso hay que anotar que no se trata de la competición convencional, que son sólo tres regatas, que no hay once equipos de otras tantas nacionalidades y que no tiene el mismo atractivo, pero hay que celebrar que sea así. Valencia torna a ser la capital mundial de la vela, pero, eso sí, a coste cero para la administración. Esperamos.